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Fondos indexados vs ETFs, ¿cuál me interesa más?

La gestión pasiva se ha convertido en una de las filosofías de inversión más aplaudidas y seguidas entre los inversores, tanto en Europa como al otro lado del Atlántico.

Su sencillez, sus bajas comisiones y la posibilidad de obtener una rentabilidad similar a la del mercado, y superior a la de la mayoría de fondos de gestión activa, son factores demasiado interesantes como para dejarla pasar.

A este éxito ha contribuido también la amplia variedad de instrumentos que existen para llevar a cabo una estrategia de gestión pasiva efectiva, entre los cuales destacan los fondos indexados y los ETF.

Si bien ambos productos parten de una base similar, la de replicar el comportamiento de ciertos índices, en realidad son bastante diferentes entre ellos.

Las grandes preguntas son: ¿qué es mejor, un fondo indexado o un ETF? ¿Cuáles son sus similitudes y sus diferencias?

Vamos a analizar en detalle una y otra opción para que te sirva como base y puedas elegir la opción que mejor se ajusta a tu perfil.

Qué es y cómo funciona un fondo indexado

Un fondo índice replica la evolución de un determinado índice bursátil mediante una cartera instrumentalizada a través de un fondo de inversión.

Los gestores del fondo tan solo tienen que escoger qué activos formarán parte del fondo y en qué proporción, con el fin de que su evolución esté ligada de manera más o menos fiel a la evolución del índice de referencia (también conocido como benchmark).

La principal ventaja de los fondos indexados con respecto a los fondos de inversión tradicionales de gestión activa es su coste.

Las comisiones son mucho más reducidas porque el gestor no tiene que buscar de forma activa qué activos componen la cartera, al venir dados ya por el propio índice.

Y lo que quizá es más importante: estos bajos costes no están reñidos con una calidad menor, entendida en términos de rentabilidad. De hecho, se estima que en torno al 95% de fondos de inversión de gestión activa no consiguen superar al IBEX en España de forma consistente, lo que da una buena idea de la rentabilidad de este tipo de productos. Es un fenómeno que se extrapola al resto del mundo.

Para contratar un fondo indexado, debemos utilizar alguno de los brokers que disponen de ellos. La mala noticia es que, en España, la industria todavía no ha apostado por este tipo de productos.

En la actualidad, son pocas las entidades que han dado el paso a la gestión pasiva y ofrecen fondos indexados dentro de su oferta de fondos, y quienes sí lo hacen, suelen exigir condiciones que no siempre se ajustan a las necesidades de los inversores.

Ejemplo de gestoras mundiales de fondos índices
Ejemplo de las principales gestoras de fondos indexados

Qué es y cómo funciona un ETF

Las siglas ETF significan Exchange Traded Fund o, en román paladín, fondo cotizado, y su seña de identidad es que combina las características de un fondo de inversión y de una acción.

A efectos prácticos, esto quiere decir que un ETF es un fondo de inversión que cotiza como una acción, lo que afecta tanto a su operativa como a su contratación.

Al igual que las acciones, los ETF cotizan en bolsa, de modo que se pueden comprar y vender en cualquier momento al precio de cotización en ese momento.

Su dinámica, que al final marca su precio de cotización, se basa en dos factores: por un lado, la variación de los activos que componen las carteras subyacentes y, por otro, su oferta y su demanda en bolsa.

La principal ventaja con respecto a las acciones es que los ETF son instrumentos mucho más diversificados. Con un solo título, y con el mínimo que marque su cotización, podemos tener una cartera diversificada y ajustada al perfil de riesgo del inversor.

En España, la mayoría de brokers disponen de ETFs en los que se puede invertir dentro de sus productos de inversión.

Ejemplos de principales gestoras de ETFs
Ejemplo de las principales gestoras de ETFs

Diferencias entre fondos indexado y ETF

Pero vayamos al quid de la cuestión: ¿cuáles son las diferencias entre un ETF y un fondo indexado?

Aunque parecen instrumentos similares, lo cierto es que hay muchas características que les hacen ser bastante diferentes. Te las resumimos:

➡️ El tratamiento fiscal

La diferencia más importante entre los fondos indexados y los ETF es su fiscalidad, especialmente en lo que tiene que ver con los traspasos.

En un fondo indexado es posible traspasar parte o la totalidad de nuestra inversión a otro fondo de inversión sin peaje fiscal.

Un ETF, sin embargo, tributa como una acción normal, es decir, habrá que vender primero para comprar después, declarando y pagando a Hacienda por los beneficios obtenidos.

Esta diferencia es fundamental para llevar a cabo una estrategia completa de gestión pasiva, pues, en el caso de los fondos, permite rebalancear la cartera sin coste, pero en el caso de los ETF, no.

Diversas iniciativas están intentando modificar la normativa para equiparar el tratamiento fiscal de los ETF al de los fondos indexados en materia de traspasos, para de esta manera armonizar dos instrumentos tan similares.

De hecho, en teoría, los ETF pueden disfrutar desde 2006 del diferimiento fiscal, a imagen y semejanza de los fondos clásicos, según un informe de la Dirección General de Tributos.

Sin embargo, los sistemas informáticos de los intermediarios los trataban como si fueran acciones siguiendo el criterio de Hacienda, lo que implicaba vender un título para poder comprar otro, y viceversa.

Por el momento, el traspaso no es posible entre ETF españoles, y no se atisba que pueda ser posible en algún momento cercano.

➡️ La cotización en tiempo real

Los ETF cotizan en bolsa como una acción normal y corriente, por lo que es posible comprarlo y venderlo en tiempo real al precio vigente en ese momento.

Un fondo indexado, por norma general, calcula su valor liquidativo de forma diaria, al finalizar la sesión o a una hora de corte establecida por los estatutos.

Esta ventaja juega a favor de los ETF. El inversor conoce en todo momento el precio al cual compra y vende, y lo puede hacer en tiempo real, lo que además aumenta la transparencia de las operaciones.

En el caso de los fondos indexados, no sabemos exactamente cuál será su valor liquidativo en el momento en el que se produzca la operación de compraventa y, además, la orden no es instantánea; tarda unos días en aplicarse.

➡️ Las comisiones

Las comisiones también son diferentes en el caso de un fondo indexado y de un ETF. Así, mientras en los primeros no suele haber comisiones de suscripción y reembolso (aunque algunas gestoras sí las aplican), en los ETF existe una comisión de compraventa cada vez que se produce una operación.

A cambio, los fondos indexados suelen incluir una comisión de gestión, igual que otros fondos de inversión, que se deduce diariamente y de manera implícita del valor liquidativo del fondo (es decir, las comisiones se pagan restando rentabilidad a la inversión). Esta comisión suele estar alrededor de 0,30% anual.

En general, las comisiones de gestión en el caso de los ETF suelen ser más bajas, de alrededor de 0,10% anual.

📌 Nota: Si tenemos en cuenta las comisiones de compraventa y de gestión, los ETFs suelen salir a cuenta cuando podemos hacer aportaciones periódicas de gran volumen (p.ej. 3.000€). En caso de que queramos hacer aportaciones mensuales más pequeñas, los fondos indexados ganan la partida de las comisiones.

➡️ Oferta y accesibilidad

Es, con toda seguridad, el principal talón de aquiles de los fondos indexados. En España, su oferta continúa siendo bastante pobre, en especial si lo comparamos con otros productos financieros.,

Y esto a pesar de que cada vez son más las entidades que los incluyen dentro de su oferta de fondos y de que cada vez son más los gestores automatizados de inversiones que operan en nuestro país a través de ellos.

Los fondos indexados son productos baratos con los que las entidades no consiguen mucho margen de intermediación. Como consecuencia, no les interesa comercializarlos, y cuando lo hacen imponen unas condiciones demasiados exigentes.

Los ETF, en cambio, se pueden encontrar en casi cualquier bróker que opere en el mercado español.

Además, su oferta suele ser bastante más extensa que la de los fondos indexados, incluyendo incluso ETFs sectoriales que replican índices sectoriales.

➡️ Diferentes posibilidades

La operativa con los fondos indexados se limita a la compra de participaciones del mismo y a seguir su evolución a lo largo del tiempo. No hay nada más que hacer.

Con los ETF no sucede lo mismo.

Hay ofertas de productos derivados para todos los gustos: apalancado, doblemente apalancado, inversos, etc. Muchos de ellos incrementan el riesgo de la operación pero, a cambio, permiten obtener rentabilidades más elevadas.


Entonces, ¿es mejor un fondo indexado o un ETF?

La respuesta a esta pregunta, como en casi cualquier otra alternativa de inversión, depende de muchos factores.

Los ETF son, generalmente, más baratos y más fáciles de contratar y de seguir, pero su desfavorable tratamiento fiscal continúa siendo la principal razón por la que muchos inversores siguen apostando por los fondos indexados.

Esto es especialmente significativo cuando hablamos de estrategias de inversión como el rebalanceo, porque implica comprar y vender con un ETF (con bocado para Hacienda de por medio), mientras que con un fondo indexado se puede realizar a través de los traspasos sin peaje fiscal.

Los roboadvisors, de hecho, utilizan en su mayoría fondos indexados para llevar a cabo su estrategia de inversión debido a la importancia que le dan a los rebalanceos (en este artículo puedes ver la comparativa de los mejores en España).

Gracias a esa importante ventaja fiscal, los fondos indexados continúan siendo el instrumento preferido por los inversores para constituir su propia cartera de inversión de gestión pasiva.

Ahora que ya sabes cuál es la principal diferencia entre un fondo indexado y un ETF, puedes valorar si te compensa más uno u otro a la hora de componer tu cartera de gestión pasiva.

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Fuentes:
Exchange Traded Fund
Wiki bogleheads

Aurelio Jiménez

Aurelio Jiménez

Aurelio Jiménez es copywriter especializado en temas financieros. Ayuda a blogs y negocios online a escribir sus textos web para que aumenten sus ventas, conecten de manera duradera con sus clientes y tengan una marca personal bien definida y reconocible. Más información

2 comentarios en “Fondos indexados vs ETFs, ¿cuál me interesa más?”

  1. Buenos días, sería deseable saber también si en relación a la composición del índice que sigue tanto un fondo como un ETF, las participaciones que poseemos al comprar se traduce en si somos poseedores de la cantidad en acciones equivalentes o solo somos poseedores de un derivado sustentado por la empresa creadora del ETF.
    Es decir si compramos participaciones de un fondo y de un ETF, y sea por lo que sea quiebra la creadora del producto, la gestora, la depositaria, etc… ¿que tendriamos?

    Gracias por adelantado por la respuesta.

    • Hola Jorge,

      Es muy improbable que eso pase, pero en tal caso se aplicaría el FOGAIN que cubre hasta 100.000€.

      Espero haber resuelto tu duda.

      Un saludo!

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