Alternativas a los planes de pensiones

En el artículo de hoy, vamos a hablar de alternativas a los planes de pensiones. Y es que, actualmente, tenemos múltiples formas de invertir y no tenemos por qué limitarnos a los planes de pensiones. 

¡Hay mejores formas de rentabilizar nuestros ahorros! 

Así que… Vamos allá.

1️⃣ Fondos de inversión

La primera de las alternativas que tienes a tu disposición son los fondos de inversión. Los fondos de inversión son vehículos de ahorro e inversión colectiva, lo cual significa que tu dinero estará gestionado junto al dinero de muchas otras personas.

En este sentido, se parecen mucho a los planes de pensiones, puesto que en éstos tu dinero también está en un fondo junto al dinero de muchas otras personas que también tienen contratados planes de pensiones.

De hecho, muchos fondos de inversión ofrecen también una versión de su propuesta bajo la forma de plan de pensiones, porque, conceptualmente, son muy parecidos.

Las diferencias entre el plan de pensiones y el fondo de inversión son, esencialmente, diferencias regulatorias y legales

En los fondos de inversión no tienes las ventajas fiscales que tienes en los planes de pensiones (aunque el dinero que tienes en los fondos de inversión no pasa por la caja de Hacienda, lo cual está muy bien), ademas de poder retirar nuestro dinero en cualquier momento.

Más allá de eso, no hay demasiadas diferencias.

Lo que ocurre es que, generalmente, los fondos de inversión tienen mejores rentabilidades que los planes de pensiones. Esto se debe a que, históricamente, el plan de pensiones ha sido muy promovido por los gobiernos y ofrecido por los bancos.

La suma de estas dos cosas ha hecho que muchas personas con pocos conocimientos decidieran invertir en planes de pensiones, y, al ver los bancos que sus clientes no tenían mucha idea, empezaron a ofrecer productos de dudosa calidad.

Vale la pena invertir en planes de pensiones

Con el paso de los años, nos hemos encontrado con que los planes de pensiones suelen ser ofrecidos por los bancos y que tienen comisiones muy altas por rentabilidades mediocres. 

Por su parte, los fondos de inversión han sido, normalmente, independientes. Es cierto que algunos pertenecen a bancos, pero son los menos. 

Estos fondos de inversión independientes han sido elegidos, históricamente, por gente con mayor nivel financiero, y, por tanto, han sufrido una presión por mejorar.

La consecuencia de ello es que las comisiones han tendido a la baja a la vez que las rentabilidades han ido al alza.

Por tanto, podemos decir que, aunque conceptualmente son muy parecidos, en la práctica, los fondos de inversión ofrecen mejores rentabilidades que los planes de pensiones. 

No obstante, también hay que decir que, en los últimos años, se está viendo como esa brecha entre una cosa y otra se está cerrando.

Para terminar, hay que aclarar que, entre los fondos de inversión, existen dos tipos diferentes: los fondos de gestión activa y los fondos de gestión pasiva

Vamos a ver en qué consisten:

De gestión activa

Los fondos de gestión activa son fondos en los que existe un equipo gestor que decide en qué se invierte y cuándo se invierte (lo que se conoce como stock picking y market timing). 

Este trabajo es el que acaba determinando la rentabilidad del fondo y, por tanto, del inversor. Lógicamente, comprar un buen activo en un buen momento acabará dando una buena rentabilidad, pero cualquier otra combinación, probablemente, acabe en pérdidas.

Es por ello que el trabajo de los gestores es tan difícil y, a la vez, tan importante. Y es también por ello por lo que la mayoría de gestores de fondos de inversión no consiguen batir a sus índices de referencia (y muchos de ellos ni siquiera lo hacen mejor que el azar).

Gestión activa o gestión pasiva

Pero, a pesar de lo anterior, como el trabajo que realizan es difícil y costoso en términos de tiempo y dedicación, las comisiones que se cobran en estos fondos suele ser alta, para compensar el trabajo de los gestores.

Así, nos encontramos con que son fondos arriesgados y con altas comisiones

Dicho así, a priori, no parece algo muy seductor. Pero también hay decir que hay buenos gestores y que, si estás en el fondo de inversión correcto, puedes obtener rentabilidades de hasta un 10% anual durante varios años.

Es decir, asumes un mayor riesgo, pero el potencial beneficio no es despreciable.

De gestión pasiva

Por otro lado, tenemos los fondos de inversión de gestión pasiva. Estos fondos se diferencian de los anteriores en que no hay un equipo gestor haciendo stock picking o market timing.

Esto, a priori, podría resultar sorprendente: ¿Cómo puede ser que no haya nadie eligiendo en qué invertir y cuándo hacerlo?

La respuesta es que estos fondos de gestión pasiva lo que hacen es replicar una serie de índices bursátiles, de tal forma que únicamente deben elegir dónde invertir en el momento de crear el fondo. 

Una vez creado, no tienen que volver a elegir nada.

Al replicar índices bursátiles, lo único que tienen que hacer es comprar ETFs de dichos índices según entra capital en el fondo, y la rentabilidad que obtendrán los partícipes será la de dichos índices bursátiles.

La idea detrás de esta forma de gestionar el dinero es que, puesto que es tan difícil elegir buenas empresas y comprarlas en el mejor momento posible, lo mejor que se puede hacer es comprar el índice bursátil entero, porque sabemos que el índice sí tiende al alza.

Es como si pudieras apostar a quién va a ganar la próxima Champions, pero, en lugar de tener que elegir un equipo de fútbol, pudieras elegir todos los de un país. Se vuelve mucho más sencillo, ¿verdad? 

Pues con los fondos de gestión pasiva ocurre un poco lo mismo: no sabemos qué empresas lo harán bien en los próximos años, pero si compramos el SP500 sabemos que estaremos en las 500 empresas más importantes de los Estados Unidos. 

De esta forma, reducimos el riesgo sustancialmente.

Por supuesto, el potencial de revalorización de la cartera baja, porque no es lo mismo acertar en una empresa que multiplica por 10 en 5 años que comprar un índice que se revaloriza a un 6% anual. 

Pero el riesgo es muy inferior. Así que compensa.

Y, además, como el trabajo que requiere este tipo de gestión es tan reducido (recuerda, no tienes que seleccionar empresas ni elegir el momento adecuado para comprar o vender), las comisiones pueden ser muy inferiores.

Por todo ello, en los últimos años, los fondos de inversión pasiva han tenido un auge espectacular.

Inversión en gestión pasiva a través de roboadvisors, una buena idea

Los roboadvisors podríamos entenderlos como la versión mejorada de los fondos de gestión pasiva. 

Lo que hacen los estos algoritmos es invertir en ETFs y diferentes tipos de índices, pero, además, añaden una capa adicional, que es la del rebalanceo por algoritmos.

Invertir en robo advisors

Esto suena muy complejo pero, en realidad, es sencillo. 

Lo que hace un robo advisor es decir: “Tenemos estos 4 índices en cartera, y cada uno pesa un 25%. Programamos un algoritmo para que, siempre que uno de los índices llegue al 30%, venda y compre los otros índices, hasta alcanzar, de nuevo, un 25% en cada uno de ellos”.

Es una mecánica muy simple, pero eficaz.

¿Y por qué es eficaz? 

Pues por la sencilla razón de que, aplicando este método, lo que haces es vender aquellos índices que más han subido (y que, por simple regresión a la media, es más probable que caigan en el futuro). 

Y, a la inversa, compras los que más han caído y que más probable es que suban.

Con ello, tienes las comisiones bajas de cualquier fondo de inversión pasiva, pero te puedes beneficiar de un pequeño extra en la rentabilidad

Además, hay que decir que los roboadvisors (como los fondos de inversión en general, en realidad), no invierten únicamente en renta variable, sino que puedes conformar carteras de todo tipo según tu perfil de riesgo, invirtiendo también en inmobiliario, renta fija, materias primas…

2️⃣ PIAS

Un PIAS es un Plan Individual de Ahorro Sistemático

Se trata de un producto relativamente nuevo en el mercado y que se parece a un seguro de vida (de hecho, es un seguro de vida, aunque con algunas particularidades).

El PIAS es un producto de ahorro en el que tú vas pagando un dinero cada cierto tiempo, como en cualquier otro seguro, y ese dinero se va invirtiendo para ofrecerte una cierta rentabilidad. 

En este sentido, se parece mucho a un plan de pensiones, pero con una ventaja sustancial: La facilidad para rescatarlo.

Mientras que los planes de pensiones tienen unas exigencias nada despreciables a la hora de retirar el dinero, los PIAS son mucho más abiertos en este sentido, pudiendo rescatar el dinero en una mayor cantidad de casos.

3️⃣ PPA

Los PPA son seguros de ahorro parecidos a los PIAS, pero tienen una ventaja notable y es que te garantizan una cierta rentabilidad fija. 

Esto lo hacen mediante técnicas actuariales que no es necesario ahora explicar, pero son capaces de ofrecerte una cierta rentabilidad asegurada.

Evidentemente, como todo lo que es seguro, esta rentabilidad es muy limitada. Pero está asegurada. Así que, en esa siempre fina línea entre rentabilidad y riesgo, los PPA nos ofrecen el extremo más seguro.

Por tanto, se recomienda como forma de inversión para aquellas personas más conservadoras y de edad más avanzada. 

Cuando se es joven no es una opción tan interesante, puesto que sacrificaremos mucha rentabilidad por una seguridad que, por el momento, no necesitamos.

4️⃣ Unit Linked

Los Unit Linked son una mezcla de seguro de ahorro y de fondo de inversión

Lo que se hace es destinar un dinero periódicamente al Unit Linked y, de ese dinero, una parte va a pagar la prima del seguro y otra parte va a la inversión en una cesta de activos financieros.

Por tanto, la rentabilidad no está asegurada, pero se cuenta con un cierto capital asegurado (el de la prima del seguro), lo cual está razonablemente bien.

Sin embargo, sucede como en el caso anterior, para aquellos más jóvenes o que no tengan un perfil conservador, la oferta actual de Unit Linked es poco arriesgada, con demasiada seguridad y muy poca rentabilidad.

5️⃣ Inmuebles

Otra opción, por supuesto, es la inversión en inmuebles. La inversión en ladrillo ha sido, históricamente, la forma en que los españoles han ahorrado. 

Se suele decir que los inmuebles dan menores rendimientos a largo plazo que la inversión en renta variable, pero lo cierto es que, según los últimos estudios, la rentabilidad va bastante a la par.

Evidentemente, hay que tener en cuenta las particularidades de cada país, porque no es lo mismo invertir en vivienda en un país que protege la propiedad que en uno que no lo hace.

Pero, más allá de eso, lo cierto es que invertir en inmobiliario puede ser una muy buena forma de sacar partido a tus ahorros.

¿Qué fórmulas puedes utilizar para invertir en inmobiliario? Pues, fundamentalmente, dos: comprar para revender o comprar para alquilar.

Si compras para alquilar, lo que haces es adquirir un activo que te va a generar unas rentas mensuales o anuales. 

Es algo similar a lo que sucede con una acción y con sus dividendos. Evidentemente, mientras tanto, el inmueble se va revalorizando, pero no es el interés principal.

Por otro lado, tienes la opción de comprar para revender, aprovechando la revalorización. Esta opción es un tanto más complicada, porque la liquidez del mercado inmobiliario es relativamente baja y, salvo en época de boom, no es fácil.

Real Estate: invertir en inmuebles

Ahora bien, es una opción interesante, y más si lo complementas con construcción o reformas. Es decir, comprar un terreno, construir, y luego vender. O comprar un inmueble, reformarlo, y después venderlo.

En estos casos, la rentabilidad crece enormemente. Pero lo hace a expensas de una mayor cantidad de trabajo y exige conocimientos (no te recomendamos meterte en reformas si nunca has cogido un taladro).

Sea como sea, invertir en inmobiliario acostumbra a ser una buena opción.

Ahora bien, ¿qué tipo de inmuebles tienes a tu disposición para invertir? Pues los más importantes son los siguientes:

  • Viviendas. La forma más habitual de invertir en inmobiliario es a través de la vivienda. La idea es sencilla: La gente necesita un sitio donde vivir. Si yo poseo un sitio en el que se puede vivir, habrá gente que lo quiera, y podré alquilárselo o vendérselo. Evidentemente, tiene sus problemas, porque los inquilinos pueden dar problemas. Pero lo cierto es que es una buena opción por la alta demanda que tiene.
  • Locales. Luego están los locales, que se pueden alquilar a los negocios. Esto tiene la ventaja de que es menos probable que te impaguen o te destrocen la propiedad (aunque el riesgo nunca desaparece por completo). El problema es que los locales en buenas zonas suelen tener precios elevados.
  • Oficinas. También tienes disponibles las oficinas, para alquilarlas a empresas. Son una buena opción, pero hay que tener en cuenta la tendencia que se está dando hacia el teletrabajo. No es descartable que la demanda de este tipo de inmuebles se reduzca en los próximos años.
  • Terrenos. Luego están los terrenos, que pueden ser de muchos tipos. En general, son el tipo de propiedad más barato, pero puede ser una opción muy interesante si prevemos que una cierta zona se revalorice próximamente.
  • Garajes. Otro tipo de inversión inmobiliaria muy frecuente es la de los garajes. Tiene la ventaja de que es barata, pero no la recomendamos, porque, con el auge del coche eléctrico y autónomo, probablemente sea una propiedad obsoleta en no demasiado tiempo.
  • Trasteros. Por último, están los trasteros, que son baratos y siempre tienen demanda, porque a la gente no le caben las cosas en su casa. Sin duda, es la mejor forma de empezar en el mundo inmobiliario si no se tiene mucho capital.

Aclarado todo lo anterior, conviene mencionar lo evidente: para invertir en inmobiliario se necesita un capital mayor que el que se necesita para invertir en otro tipo de activos. Así que conviene tenerlo en cuenta antes de decidirse.

6️⃣ Materias primas

Otra opción es invertir en materias primas

El problema es que, en general, invertir en materias primas es complicado, salvo que acudas a algunas tales como el oro u otros metales preciosos.

Las demás materias primas suelen negociarse en forma de futuros, y no está tan pensado para invertir a largo plazo como para especular a corto y medio plazo. Por ello, puede que no sean una opción muy atractiva para ti.

No obstante, también hay ciertos derivados financieros que permiten tener exposición a materias primas a plazos de uno o dos años. No es un plazo muy largo, pero tampoco exige estar constantemente encima de la cotización para decidir qué hacer.

Nuestro consejo es no invertir en materias primas más allá de los metales preciosos. Sin embargo, si quieres añadir un poco de diversión y un activo adicional a tu cartera, puedes valorar dedicarle un pequeño porcentaje.

7️⃣ Criptomonedas

Las criptomonedas están de moda. De eso no cabe duda. Ahora bien, ¿qué son exactamente?

Pues las criptomonedas son una nueva tecnología basada en Blockchain, que permite descentralizar la información de forma efectiva, y, además, permite edificar sobre esa información descentralizada toda una serie de aplicaciones e instituciones.

Bitcoin y la tecnología de bloques, Blockchain

Lógicamente, este no es el lugar para explicar en profundidad el funcionamiento de las criptomonedas. Sin embargo, es evidente que son un activo al que conviene prestar atención, porque propone un cambio de paradigma espectacular.

Pero esto, por sí mismo, no debería suponer nada a nivel de inversión. El tema está en que, para funcionar, esos desarrollos sobre Blockchain utilizan lo que se llama “token” (esto es lo que se conoce como “criptomonedas”, aunque no todas lo sean).

Si tú compras esos tokens y, de repente, empieza a utilizarse mucho esa Blockchain, tus tokens se revalorizan. Y tú ganas dinero por el camino.

Esto es lo que sucede con Bitcoin, la criptomoneda por antonomasia. Bitcoin es, o pretende ser, directamente, dinero. Dinero de verdad. 

Y una propiedad que tiene el dinero es que todo el mundo lo tiene

Por tanto, si tú compras hoy Bitcoin y, mañana, finalmente, Bitcoin acaba aceptándose generalizadamente como dinero, muchas más personas querrán tus bitcoins y éstos valdrán más.

Fácil, ¿no?

Sin duda, tiene lógica. Ahora bien, debes entender que es una inversión muy arriesgada y que no se sabe si, finalmente, llegará a buen puerto.

Es por ello que invertir todo tu dinero en criptomonedas puede ser un tanto excesivo. No obstante, tener una parte de tu cartera en criptomonedas puede darte exposición a una rentabilidad altísima sin mucho riesgo, porque si pierdes una pequeña parte de tu patrimonio tampoco lo vas a notar.

No obstante, por supuesto, nuestra principal recomendación es que, antes de ponerte a invertir en criptomonedas, dediques algo de tiempo a comprenderlas en profundidad. Debes saber en qué estás metiendo tu dinero.

8️⃣ Cartera propia

Por último, tienes la opción de tener una cartera propia, que te da la posibilidad de aplicar como se te antoje todo lo que hemos ido mencionando a lo largo del artículo (bueno, casi todo).

Una cartera propia consiste, sencillamente, en comprar aquellos activos que más te gusten, sean del tipo que sea. 

Por ejemplo, quizá te guste Bitcoin, pero no Ethereum, y también te guste el oro, pero no el petróleo. Además, puede gustarte Facebook, pero no otras empresas, etc.

Pues una cartera propia te permite diversificar el riesgo entre los activos que consideras más interesantes y que más rentabilidad te van a dar, sin por ello sumarte a una corriente completa. 

Digamos que puedes elegir lo que más te gusta dentro de las diferentes opciones, como si fueras a un restaurante y, en lugar del menú, pidieses la carta.

Evidentemente, invertir por tu cuenta conformando una cartera propia tiene sus dificultades, porque implica conocer los diferentes tipos de activos. 

Y, obviamente, también tiene sus riesgos, porque, si te equivocas, el perjuicio que puedes sufrir es alto (aunque nunca estás libre de riesgo de pérdida, salvo en algunos vehículos de inversión muy conservadores).

Ahora bien, también es cierto que los inversores particulares pueden obtener retornos muy superiores a los que puede obtener un fondo de inversión o un plan de pensiones. 

Ventajas de crear una cartera propia

Por ejemplo, porque no tienen la obligación de diversificar o porque pueden atacar activos menos conocidos y más pequeños que, por volumen, no interesan a los grandes fondos.

Así pues, crear una cartera propia puede tener retornos muy elevados a pesar del riesgo que implica.

Nuestra recomendación es que inviertas en una cartera propia si tienes conocimientos avanzados. Si no, quizá sea asumir demasiado riesgo.

Como puedes ver, actualmente existen multitud de alternativas a los planes de pensiones

Esperamos que esta lista de alternativas te haya resultado interesante y que hayas encontrado alguna que se ajuste a tus gustos, necesidades e intereses (y, por supuesto, a tu perfil de inversor).

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Aurelio Jiménez

Aurelio Jiménez es Economista, lleva más de una década como profesor de Economía, además de ser copywriter especializado en temas financieros. Ayuda a blogs y negocios online a escribir sus textos web para que aumenten sus ventas, conecten de manera duradera con sus clientes y tengan una marca personal bien definida y reconocible.

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