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Asesores financieros: qué son y por qué son tan importantes

Si tuvieses que hacer una gran reforma en tu casa, ¿la harías por ti mismo?

Si tuvieses que arreglar el microprocesador de tu ordenador o la pantalla de tu teléfono móvil, ¿te animarías a coger las herramientas y abrir las entrañas de tus dispositivos?

Y si tuvieses un fuerte dolor de espalda que no desaparece, ¿irías a la farmacia a comprar un medicamento simplemente porque te lo han recomendado?

La mayoría de personas responderían que no a estas preguntas sin pensárselo ni un segundo, a pesar de que cada vez es mayor la información que existe en Internet que ayuda a hacer las cosas por nosotros mismos.

El motivo es simple: preferimos confiar en profesionales y en personas expertas para que nos hagan estos trabajos. Y estamos dispuestos a pagar por ello.

Y si hacemos esto por cosas que no son realmente tan importantes, ¿por qué no hacemos lo mismo con la gestión de nuestro dinero?

En España, la pobre cultura financiera nos lleva a gestionar muy mal nuestras finanzas personales.

Según datos del Banco de España, en diciembre de 2018, el volumen de depósitos de los hogares españoles se encontraba por primera vez por encima de 800.000 millones de euros, una cifra que superaba en un 4% a la del año anterior.

El depósito bancario continúa siendo el instrumento de ahorro más popular entre la población, aunque su rentabilidad es prácticamente cero. ¿Por qué?

A pesar de esta situación tan negativa y de las pobres perspectivas futuras, seguimos haciendo las cosas por nuestra cuenta sin confiar en los expertos, ¿no sería mejor contar con un asesor financiero?

En este artículo te explicaremos quiénes son y qué ventajas nos aportan.

Ejemplo de un asesor financiero

Qué es y qué hace un asesor financiero

Las necesidades financieras de una persona de 20 o 30 años no son las mismas que las de un trabajador que se va a jubilar, como tampoco son iguales sus ingresos, su aversión al riesgo y, por supuesto, su horizonte temporal.

Cada persona tiene unos objetivos de inversión distintos que normalmente se canalizan a través de instrumentos muy diferentes.

El problema es que, por lo general, no sabemos (ni nos queremos informar) sobre qué alternativa es la mejor para nosotros. Nos limitamos a contratar lo que nos dice nuestro banco, sin pararnos a pensar si ese producto realmente nos conviene o no.

Y aquí es donde la figura del asesor financiero entra en escena.

Un asesor financiero, en esencia, es un profesional que ayuda a descubrir las necesidades financieras de los ahorradores.

Para lograrlo, analiza un conjunto de circunstancias personales de sus clientes, como su edad, su patrimonio, sus ingresos o su situación laboral, entre otras muchas cosas.

Una vez analizadas todas estas cuestiones, el asesor llevará a cabo sus recomendaciones de inversión basadas en cada perfil.

Entre sus principales funciones destacan las siguientes:

  • Asesoría financiera profesional, identificando las necesidades de cada cliente y sus acciones de inversión presentes y futuras.
  • Compra y venta de productos e instrumentos financieros en nombre de sus clientes, tales como acciones, divisas o fondos de inversión.
  • Desarrollo de estrategias de inversión adaptadas al perfil de riesgo del inversor.
  • Investigación de tendencias de mercado, analizando la información financiera de que dispone.
  • Educar, aconsejar y asesorar a sus clientes sobre inversiones y finanzas.
Los asesores financieros ayudan a guiarte para alcanzar tus objetivos

¿Necesito un asesor financiero?

La respuesta puede ser «Sí», aunque no lo creas. Todos tenemos la necesidad de ahorrar y de protegernos ante los múltiples enemigos financieros, entre los cuales destaca el monstruo de la inflación.

Porque dejar tus ahorros debajo del colchón no es ninguna alternativa de ahorro e inversión; es un error que puede tener consecuencias muy serias sobre nuestro patrimonio presente y futuro.

Y para muestra, un botón: ¿sabías que en los últimos 30 años, en España, tu dinero ha perdido un 43% de su valor?

O dicho de otro modo, la inflación ha provocado que, sin haber arriesgado en una inversión, hayas obtenido una rentabilidad negativa del 43%.

Desolador y preocupante, ¿verdad? Pues déjame que te cuente algo: lo más probable es que esta tendencia siga así en el futuro.

Por eso, lo que pagas por un profesional que te asesore no es nada en comparación con el patrimonio que podrías perder si tomas tus propias decisiones de inversión sin el conocimiento adecuado.

Llegados a este punto, es importante resaltar que la figura del asesor financiero está mal entendida en España debido, en muchos casos, a su histórica falta de independencia y transparencia.

Tanto es así que ha sido vilipendiado y denostado por buena parte de la población, sobre todo después de la crisis económica de 2008, cuando muchas personas perdieron buena parte de sus ahorros.

Nada más lejos de la realidad.

Un asesor financiero no es ningún malvado especulador que busca destruir países distorsionando el valor de sus monedas ni hacer quebrar empresas apostando a su caída; es un simple experto en finanzas cuyo objetivo es ayudarte a lograr tus objetivos y metas financieras a través de la inversión.

Ni más ni menos.

La regulación de la figura del asesor financiero en España

La figura del asesor financiero está regulada por la ley 47/2007 de 19 de diciembre, del Mercado de Valores, una normativa que traspuso a la legislación española la Directiva sobre Mercados de Instrumentos Financieros, más conocida por sus siglas Mifid, que entró en vigor el 1 de noviembre de 2007.

El pasado 1 de enero de 2018 entró en vigor la nueva normativa MiFid II, que introdujo una regulación mucho más exigente, aportando más transparencia y regulación a la hora de prestar servicios de asesoramiento financiero en Europa.

Mifid II supone una estandarización de procesos a nivel europeo que tiene como fin mejorar la transparencia y la independencia de las entidades que ofrecen un servicio de asesoramiento financiero.

Desde entonces, a este tipo de empresas se les impone unas condiciones mucho más exigentes para prestar el servicio.

Entre las más importantes, destacan la obligación de informar al usuario si el servicio ofrecido es independiente o no, así como el importe al que ascienden los costes del asesoramiento, lo que ha supuesto el fin del discurso del asesoramiento financiero gratuito.

Una de las preguntas más comunes es saber cuánto cuesta un asesor financiero

¿Cuánto cuesta un asesor financiero?

No, los asesores financieros no son solo para ricos.

Tampoco tendrás que dejarte la mitad de tus ahorros para contratar sus servicios. En realidad, cualquiera de nosotros podría disponer de su ayuda.

De hecho, aunque tú no lo sepas, lo más probable es que tu banco ya te esté cobrando por sus servicios de asesoramiento cada vez que acudes a su oficina bancaria.

Eso sí, casi siempre para ofrecerte productos de su red comercial que en la mayoría de ocasiones son caros y poco rentables, y con los que ellos ya ganan dinero gracias a las retrocesiones.

Pero vayamos al grano, ¿cuánto cuesta realmente un asesor financiero? En general, ofrecen varios tipos de tarifas:

1. Mediante tarifa plana

En este caso, el asesor cobra una cantidad fija periódica por sus servicios y ofrece un servicio de asesoramiento sin límites (o bien con unos límites claramente establecidos en el contrato).

Por lo general, el precio variará según la naturaleza del servicio y la cantidad de esfuerzo que implique.

Esta opción es muy habitual en los servicios de asesoramiento automatizado que ofrecen, por ejemplo, los roboadvisors.

2. Una cantidad fija por hora

Normalmente, cuando las necesidades del cliente son más complejas, el asesor puede establecer sus honorarios por hora trabajada.

Una ventaja de este acuerdo para el asesor es que la tarifa total es proporcional a la cantidad de tiempo que invierte.

3. Un porcentaje de activos en cartera

Dependerá mucho del volumen de nuestro patrimonio y de los servicios que contratemos, pero suele ir desde el 0,15% para las grandes fortunas hasta más del 1% para patrimonios más modestos.

4. Recibiendo una parte de la gestión del fondo

A veces, el asesor no nos cobrará nada a nosotros directamente, sino que recibirá parte de las comisiones de gestión del fondo o producto que haya aconsejado.

Esta práctica tan habitual en la industria es conocida como retrocesión, pero ha sido bastante restringida con la entrada en vigor de Mifid II, ya que las entidades declaradas como independientes no pueden recibir comisiones de este tipo.

¿Existen asesores financieros gratuitos?

No debemos olvidar que el asesoramiento financiero es un trabajo como otro cualquiera y, como tal, tiene unos honorarios.

Nuestra recomendación es la siguiente: si alguien te ofrece asesoramiento financiero gratuito, desconfía. El producto acabas siendo tú mismo, y ten por seguro que te lo van a cobrar por otro lado.

Por ejemplo, si un banco dice ofrecerte una buena oportunidad de inversión y no te cobra por darte esa información, lo más probable es que te vaya a colocar un producto dentro de su red comercial de bastante poca calidad y caro, pero muy lucrativo para sus márgenes operativos.

No hay que olvidar que detrás de un buen servicio de asesoramiento hay un trabajo que puede ser más o menos exigente: determinar el perfil de riesgo del cliente, análisis de todas las posibles alternativas, evaluación de las condiciones presentes y futuras de mercado, etc.

No esperes que alguien haga todo eso por ti gratis.

Buscar y encontrar un buen asesor financiero no es fácil

Cómo encontrar un buen asesor financiero

Un buen punto de partida para encontrar a un asesor financiero que merezca la pena es saber si este es independiente o no.

Con la entrada en vigor de Mifid II, las entidades están obligadas a declararse como independientes o no independientes, con las consecuencias que esto tiene para su modelo de negocio.

Por ejemplo, las entidades independientes no pueden cobrar retrocesiones, lo que en teoría les otorga más independencia para seleccionar los instrumentos y a las gestoras que se ajustan mejor al perfil de sus clientes.

Pero, ¿dónde puedo obtener esta información?

Todas las empresas de asesoramiento financiero (o EAFIs) en España aparecen en la página web de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Como ya hemos apuntado, los asesores independientes deben reflejar esta información claramente, de modo que podemos empezar descartando a aquellas entidades que sean no independientes.

A partir de ahí, hay una serie de factores que influyen a la hora de escoger el mejor asesor financiero. La EFPA nos da algunos consejos para determinar qué requisitos debe reunir este:

1. Ser conocedor del perfil de su cliente

Un buen asesor debe conocer perfectamente el perfil de su cliente y recomendarle aquellos productos financieros que son mejores para él, con independencia de que sean más o menos interesantes para el propio asesor.

De hecho, la alineación de intereses entre asesor y cliente es fundamental para que exista una relación de confianza entre ambas partes.

2. Sin prisas innecesarias

De nada sirve recomendar aquello que el asesor considera bueno para su cliente si éste no está convencido de ello.

En este sentido, un buen asesor debe ser paciente y responsable, y esperar a que el cliente se decida. Si nos apremia con frases como “Date prisa, porque la oferta termina hoy” debemos sospechar.

3. Toda la información debe estar por escrito

Un buen asesor financiero facilitará a su cliente toda la información que le haya suministrado y todos los productos que le haya recomendado por escrito, para que así pueda revisarla con calma: posibles comisiones, las tasas de interés, las penalizaciones, los riesgos inherentes, etc.

4. Más de una alternativa de inversión

Si tu asesor solo te proporciona una opción de inversión, también debes desconfiar, porque lo más probable es que esté intentando colocarte su producto.

En el mundo de la inversión existen multitud de alternativas que se adaptan a todos los perfiles de cliente. Y un asesor financiero debería informarte de todas ellas si no te convence su recomendación inicial.

5. Formación y experiencia.

Un buen asesor también debe estar bien formado y cualificado. No basta con tener una carrera relacionada con la economía o con la administración de empresas; debemos fijarnos en qué bagaje y experiencia tiene en el mundo de la inversión.

6. El lenguaje debe ser lo más sencillo posible.

Muchos economistas tienen la dudosa virtud de hablar continuamente con tecnicismos que solo la gente de su gremio entiende.

Pero estamos hablando de tu dinero, no de la evolución de la economía china, y eso son palabras mayores.

Por ello, deberías buscar un asesor que entienda y hable tu mismo idioma y, sobre todo, que utilice un lenguaje claro, directo y sencillo.

7. En constante actualización.

Los buenos asesores financieros no se limitan a asesorar a sus clientes una sola vez o a esperar sentados por los resultados de la inversión a largo plazo.

Por el contrario, en todo momento están actualizados sobre lo que ocurre los mercados financieros y ajustan sus recomendaciones a las cambiantes condiciones de este.

Quién no es tu asesor financiero

Aunque creas que el gestor de tu banco es tu asesor financiero gratuito porque te ha hecho sugerencias de inversión, en realidad no es así.

A esta figura le falta un aspecto muy importante: su más que probable ausencia de independencia.

Porque esta persona te recomendará los productos que más le interesen al banco, que no tienen por qué ser los mejores para ti.

Los bancos suelen ofrecen asesoramiento financiero no independiente
La mayoría de bancos ofrecen asesoramiento financiero encubierto, ya que en realidad su objetivo es comercializar sus productos.

Como imaginas, este sistema de incentivos es perjudicial para el cliente, que acaba eligiendo productos con poca rentabilidad y con unas comisiones elevadas.

Tampoco podríamos encuadrar aquí a los coaches financieros, una figura que reúne algunas de las características de los asesores financieros, pero que no suple su papel.

Los asesores financieros digitales

En los últimos años, de la mano de Internet y de las nuevas tecnologías, ha aparecido un nuevo modelo de asesoramiento financiero basado en lo digital y en la automatización: sí, nos referimos a los roboadvisors o gestores automatizados.

Además de ofrecer carteras de inversión adaptadas a cada cliente, también brindan servicios de asesoramiento. En otras palabras, han empezado a competir con los asesores financieros tradicionales y presenciales.  Y lo hacen de tú a tú, sin complejos y a menor coste.

De hecho, su forma de operar es muy similar: tratan de obtener la mayor información posible del cliente a través de un test de idoneidad con el fin de conocer su perfil y, de este modo, seleccionar productos ajustados a ese riesgo.

Y todo ello con unas comisiones mucho más bajas, por su bajo coste de mantenimiento y porque su operativa está automatizada: se estima que un inversor se puede llegar a ahorrar hasta una tercera parte del coste de un servicio tradicional gracias a estos gestores digitales.

Por eso, cada vez son más las personas que deciden invertir a través de estos servicios automatizados. Solo en Estados Unidos, se espera que los robo advisors muevan 2,2 billones de dólares en 2020, con un crecimiento anual del 68%, según un estudio de la consultora internacional A-T. Kearney.

Ante estas magnitudes, parece claro que los roboadvisors han llegado para quedarse, y que seguirán creciendo en los próximos años.

En España, su expansión no está siendo tan acelerada, pero se espera que continúe la estela de Estados Unidos y otros países de nuestro entorno y despegue definitivamente en los próximos años.

→ Ver a la comparativa de los robo advisors disponibles en España.

Fuentes:
Depósitos hogares
Ley 47/2007
Mifid
Estudio de A-T. Kearney

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Aurelio Jiménez

Aurelio Jiménez

Aurelio es un fanático del ahorro y de la libertad financiera. Trabaja como blogger multidisciplinar, aunque es especialista en temas económicos. Puedes leerle en El Blog Salmón y también en blogs corporativos como los de Vivus o BBVA. En el mundo offline imparte clases de economía y finanzas en un conocido centro privado.

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